miércoles, 1 de diciembre de 2010

lunes, 29 de noviembre de 2010

Apoteosis.-

En qué mano apostar el doblón cuerdo
mi redoblado afán
este mísero alborozo.

Cuando el ajuar lo forman las pavesas
cuando es nuestro tesoro la ceniza.

Seco bordón,
de canto monocorde y único dibujo
mi lápiz, con esmero de orate,
va trazando sus lágrimas.

En el patio
atestado de hierba 
la sombra se acicala.

Pasó el turno del oro:
a tajo cae la noche
con silbos de cuchilla.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Vino.-

La barca
en la justa mitad de mi laguna
barrido está el paisaje, el horizonte todo.


Del salón el centro
al ángulo
escribo en éste libro terco
mis minúsculos dolores de hombre grande.


De vino el canto seca el jarro
mudísimo
reloj. Anoto la renuncia
que al paso nos desbasta.
Vida
dura roca.


Detrás del cuadro
los niños desarrollan su problema sencillo,
los juegos y las risas poblando lo perenne.


Ya sin tiempo de comer
de sobra me abunda el alimento.


El hambre, antaño mi aliada,
persiste.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Llamada.-

Campana del verano,
hoy me suenas
a incertidumbre,
a hora quebrada,
a sueño en desconcierto.


Antaño toque afín,
profundo bronce,
quisiste ser de avío, campana de la carne,
portada bien a mano en odre nuevo,
costal de barro
del que se fueron a caer, más tarde,
el pan, el beso, el son, la luz, el vino.


Quién se alegrara con tu toque, amiga, quién te escuche,
quien acudiera, en fiebre,
a tu convite,
en este día, cuando para mí ya se han vencido
los paños de tu misa,
hoy, cuando la tierra ya me pide
perdón en cada flor que atisbo,
hoy, cuando mi carne está por desplomarse
-será negro terrón contra la blanca nieve
y polvo sobre el polvo-.


Si tal, quisiera
que quede bien tapando
dando abrigo
por próxima campana
a tu semilla.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Es hora.-

Es hora de dar agua
al ronco velero que tengo entre mis panes,
santa alimaña de mi mano come;
nada pesan
golpes, furia, soledad,
heridas, mansedumbre:
aquel fuego en derrota
se me vuelve en el aire necesario,
para que así hoy la pluma me brinde de su trote
por el centro del papel
y es este quebrarse del mísero silencio
-con este narrar mío de bronco taciturno-
la sangre que hoy me empuja,
la bruma en la que entiendo,
el faro que me guía,
la nada en que me acojo,
lo único que importa.

miércoles, 18 de agosto de 2010

lunes, 16 de agosto de 2010

Al frente.-

Silbó la bala su mugir sombrío
detrás de la matriz, encinta,
y me afloró en mina por los lápices
la vida que no quise, y que ahora guardo
como raigón sujeto por la tierra,
un pan que es miga al hambre
de un ser sin dentadura.

Hizome falta quedar
a hilo de perderme
para encontrarle silbo,
y hoy
cuanto que menos grano me aguarda en la ampolleta
más me abruma el galgo ciego,
el loco,
el solo que bien corre,
el incansable.

así que brindo al tiempo que me reste
esta aleluya;
vaya mi rezo al caso de las nubes,
al fulgor solemne
de los limbos,
paño de brillo al sol, y grano a la cosecha,
por tomar de su ración todos los días,
del besar amarillo
de las tardes,
y gastar de esta limosna al frente de las rocas,
al frente de la sal,
en el mar, en los rompientes,
por debajo de las olas,
sabio buzo.

Y el magno sueño se cubra de sentido
y la palabra, lozana en rara nieve, cuaje,
y quede a la postre para el goce
o como inocuo mal sin importancia alguna,
aleve orden, opaca deficiencia, romo extravío
de lunático sin mal, errante iluminado
sin armas de decir y sin peligro,
barato de encerrar, sin reja ni paredes, sin portón,
sin ligas en el catre que anudar, ni cuerda guardia.

miércoles, 28 de julio de 2010

miércoles, 21 de julio de 2010

Pérdida.-

Dios, seco animal, torpe misterio, anciano
henchido de respeto, jugando con el Orbe.


Como a perro dormido en la curucha
no le pesa la tala del misterio,
el juego de susurros perdiéndose en el aire.


Tú encinta, tú riendo, tú en clave de ti, hoy solo ecos
en mi frasco de perder. Fue Dios, con su cuchara.


Queda sola en mi guitarra la nota del silencio,
es pauta que recrea mi quimera en su detalle.


Nube, gritos, canción, sueño, el agua de la lluvia
pasan raudos por mis días, rodando, sin tocarme.


Sin ti en el horizonte, esa luz encendida,
no hay razón para la senda. Sin destino
no hay viaje.

lunes, 10 de mayo de 2010

jueves, 29 de abril de 2010

Así la noche.-

El ocaso, el pecio,
el tábano, la cuerda,
la vela amurada de los sueños,
la forja del tabique, el cañón frío
que tumba al dispararse la fuerza de las cosas,
mi podre entre sus manos,
ese imparable ocaso
del acero,
la traición, que dobla en tres
las sobas del cariño,
el aliento del tigre
prestándose en el pelo,
el firme enjabonado
de rojo en la batalla.

Así las cosas
nuestro adalid se topa con la noche.

Ese héroe está conmigo
y teme.



sábado, 17 de abril de 2010

Escribir.

En principio no quería poner textos de ningún autor, y menos de Gamoneda, citado aquí y allá, con o sin sentido, al ser, digamos,"el poeta de moda". Pero el valor que encuentro al texto que leo hoy me obliga a ello. Helo aquí:

"Parto de una actitud permanente en el sentido de que la manifestación o la presencia del pensamiento poético es una parte de mi vida. Ese pensamiento poético, por decirlo de alguna manera, permanece inmovilizado, pero está conmigo todo el tiempo. Y, en algún momento, una parte de mi cerebro que los científicos nos están localizando, pone en marcha ese pensamiento poético del que hablo, el cual, a mi entender, difiere de cualquiera otra modalidad de pensamiento. Es un lenguaje interior que se activa rítmicamente, en su aparición hay un desencadenante musical, y ese pensamiento rítmico es identificable como pensamiento poético. Lo que no se debe hacer, sin que esto sea una ley de aplicación general, es crear un proyecto, programar, crear unas metas o significaciones previas con fines de escritura poética. No es precisamente el automatismo puro de los surrealistas, pero sí es una actividad que no debe ser intervenida por otras formas de pensamiento. Finalmente, de manera quizá no perceptible para el poeta hasta el final sí aparece un sentido, un conocimiento que se parte del no saber que decía Juan de Yepes al saber, al conocimiento, pero por mecanismos que no son la indagación, el estudio o la indagación previa".

Antonio Gamoneda.

El País, 17 abril 2010.

jueves, 25 de marzo de 2010

Retrato.-

En el inicio
esta máquina blanda se acercó al coraje.

Sin fuego en su desfile,
sin el crujir solemne de los huesos,
sin el brillar del filo entre los dientes.

Y aun así,
en apariencia fuerte
por la templada pose.

Tal es el peso de la piedra en el calvario.
Alta cuan gajo inalcanzable esa figura.

Mas tal, rodando el dado,
tan sólo a ras del suelo
encontró cobijo.

Y aunque el aire era su trino
no hubo vuelo.

lunes, 22 de marzo de 2010

El Sueño y el Cordero.-

Apuntó en el cielo de su gracia
los cabos rotos, la nueva, el requiebro,
la vida del ocaso, el fin del ciclo.

Denonadamente estrella
adhirió al tonante viento en su listón de azares.
De beso abrasador, en venta su figura,
nos dio su forma en el mito de la luz,
en aquel otro del grano,
el de la novia seca y la muerte en el convite.

Así las cosas, hubieron de venir, en remedio,
los canjes:
vivir es la fortuna
cuando viene la nada empiece el paraíso
soy hermano en la sima que me traga
es divina la muerte.

Por todo ello, no resulta extraño
que al darse aquella suerte en nuestra boca
la copa apure el láudano.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Fobia.-

Si disfrutara la cruz de la vereda
los atrapantes vaivenes del camino.

Si de todos los momentos uno sólo
gozara con estrépito, con dicha.

La búsqueda del pozo, el ocaso, el alba,
estelas bonachonas tras mi pasar de perro.

De comba laboriosa, incierto rumbo,
rondón de noche a noche, sed en tanto.

Mas el dolor me aprieta en todo tiempo,
el miedo reconstruye sus juegos de cuchillo.

Fui tropa derrotada en todo este combate,
que no creció en los golpes, acordando la fuga.

Discurre mi barquilla, perennemente en seco.
Perennemente escapa, frente a mi vista, el agua.

martes, 2 de febrero de 2010

Al cabo.-

Hacia el profundo piélago remando
solitario Odiseo.

Al cabo la soledad mutó en hermana,
el llanto en mi cubil.

Es el frío solidario
azul brebaje.

Nada da luz a mi noche grande
la luna quedó atrás, último faro.

Esta tos que el pecho aloja
es voz que me acompaña.

apoyando el afán en terca espera:
alguien cabrá en la infinita costa.

Mas allá de las aguas de un mar deshabitado,
años en boga sobre el azul tonante.

Que de soñar con Ítaca, y con soles de mi abrazo,
mi pluma está muerta, el cielo ha encanecido...
_________________

sábado, 2 de enero de 2010