jueves, 29 de abril de 2010

Así la noche.-

El ocaso, el pecio,
el tábano, la cuerda,
la vela amurada de los sueños,
la forja del tabique, el cañón frío
que tumba al dispararse la fuerza de las cosas,
mi podre entre sus manos,
ese imparable ocaso
del acero,
la traición, que dobla en tres
las sobas del cariño,
el aliento del tigre
prestándose en el pelo,
el firme enjabonado
de rojo en la batalla.

Así las cosas
nuestro adalid se topa con la noche.

Ese héroe está conmigo
y teme.



4 comentarios:

Horacio Fioriello dijo...

El héroe está conmigo
y teme...
un final que aplasta!
maestro!

Federico Ruibal Vázquez de Parga dijo...

Horacio, tengo miedo...

Un abrazo!.

f.-

Armario Roto dijo...

¡Terriblemente precioso!

Por si te consuela, el ocaso es para todos...

Se te quiere.

lh

Federico Ruibal Vázquez de Parga dijo...

Se te quiere, Lil...