domingo, 9 de octubre de 2011

He venido.-

He venido
dando riendas a esta torpe eucaristía
que da paso a la ofrenda del domingo.


Por celebrar, desde el atrio del dolor
con tu callado vino putrefacto.


Baila en el cáliz el hálito caliente
de un dios que ya murió. Oigo su queja.


Quedan migas sobre el mármol.

El aire está viciado
por el paso del pueblo y de su rezo.


Son trazas de la magna calavera
que adornan sus pezuñas.

sábado, 3 de septiembre de 2011

viernes, 2 de septiembre de 2011

Son.-

el llano al sol
el saco de avellana
estar en suerte y compartir el palo


de flecos es mi manto
contra el pecho se aloja mi pezuña


durante media vida me ha tocado
el añorar amigos que no tuve


distantes estrellas, que relumbran
siempre más lejos de donde la vista alcanza


así se doble en dos la dicha que les toque
por que la luz les brille en todo el patio


con gozo del regato y de la nube
escapo al raso a trabajar la suerte


este delirio mío que padezco
lo trenza un dios ya viejo
que de la mano pasta.

martes, 16 de agosto de 2011

De las formas en el barro.-

Con la vista hacia el fondo, y atento del celaje,
exploro con el lápiz el paso de las horas
y si me sobran
días, aleluya,
y si me sobran
varas enteras de bosque por medir,
tengo el bravo madero pintándome el terruño
despuntándose ahíto entre sus lunas,
hermoso entre el follaje
sobrio de negro doblándose en los cirios.

Es él quien marca el paso. Sube fuerte,
alza su solemne tono al revelarme,
severo en el escorzo; escarda, entre los signos,
todas las formas de amargo desafuero
que abarco en esta costa.

Así es que tomo de mi mano su cometa
engarzando entre sus cintas las letras de mi alivio.

Y cumplo así mi suerte de orate que disfruta
con levantar en vuelo
su locura.

jueves, 23 de junio de 2011

Despedida.-

Dadme de la miel, de la cosecha, del grano,
del plácido pasar del vino a las ciruelas.

Dadme de los limbos, del sabor, del tallo,
de aquellos acentos de amor y dentellada.

Que el tiempo se me viene,
sin cabo en donde atar se vuelca el perro.

Perfila del aire tirando de mi nido,
oigo sus silbos allende la solana.

Nada hay que hacer, la suerte está dispuesta:
voy a partirme a muerte y sin remedio.

Queden aquí estos broches por el aire,
el sol en su lugar, el miedo, el agua...

miércoles, 22 de junio de 2011

domingo, 17 de abril de 2011

Sobre náufragos.-

El individuo con fobia social
es una suerte de  solitario robinsón,
prisionero de una isla
a la que no para de llegar gente.

domingo, 10 de abril de 2011

sábado, 9 de abril de 2011

Arenga.-

Y si, después del paso,
sigue de silbo el brillo de la luna
filo redondo de cincel resplandeciente.

y si, cuando el polvo me quite
ésta su carga de ilusorio sueño
preñada esta mi sangre aún de combates
queda mi piel intacta brindándome recinto.

No es posible, dices. Yo, por si acaso
procuraré tener silos a punto
-letras cordiales en orden de batalla-
para aún seguir donando de mi arenga
cuando ya no diga.

En tu mano está el testigo. Corre.
Come de este pan que te dedico. Crece.
Pese en ti este beso de madera. Escribe.
Igual que yo lo he hecho. Otros me dieron
del brillar de sus lunas el bárbaro alimento.

No abandones esta carga. Si cedes
más tarde o más temprano
habrás de llegar a esa meta que es ninguna
y sin hacer registro de tu paso
dejando caer el palo al pardo suelo.

No.
Entre nosotros. Todo esto cobrará sentido
si el texto me agatilla.

viernes, 11 de marzo de 2011

Rosa II.-

Ya no paseo la rosa
por esa tarde en brasas
que tallan tus mitades.

Mi mano hoy solo alcanza
flores blancas de frío.

Con qué frenar ahora
al hielo, que se acerca.

No hay rosas de este lado.
Solo el aire, mi saco,
y piedras para el vuelo.

La noche da cobijo
al daño, que se duerme.

Con el sol se han abierto
sus flores en cuchilla.

viernes, 18 de febrero de 2011

jueves, 3 de febrero de 2011

Rosa.-

Rosa,
mínima hecatombe.

Sobre el agua,
-cristal en cerco-
es el turno del sol y los matices.

Al cabo
pasa el día;
una lluvia de párpados
cede al blanco del mantel
la fiesta.

viernes, 7 de enero de 2011

Creación.-

En el principio fue la lluvia,
el mineral absorto.

El fuego dará nombre
al vínculo de carne.

Sobre la piel en grito
el agua del bautismo se derrama.

Lluvias, silencio,
arena que medita.

Así, la caja oscura
se hará la llave.

Y sonríe el encerrado,
en la justa mitad del laberinto.

Es dios entre los muros
completo en su babel.