sábado, 9 de abril de 2011

Arenga.-

Y si, después del paso,
sigue de silbo el brillo de la luna
filo redondo de cincel resplandeciente.

y si, cuando el polvo me quite
ésta su carga de ilusorio sueño
preñada esta mi sangre aún de combates
queda mi piel intacta brindándome recinto.

No es posible, dices. Yo, por si acaso
procuraré tener silos a punto
-letras cordiales en orden de batalla-
para aún seguir donando de mi arenga
cuando ya no diga.

En tu mano está el testigo. Corre.
Come de este pan que te dedico. Crece.
Pese en ti este beso de madera. Escribe.
Igual que yo lo he hecho. Otros me dieron
del brillar de sus lunas el bárbaro alimento.

No abandones esta carga. Si cedes
más tarde o más temprano
habrás de llegar a esa meta que es ninguna
y sin hacer registro de tu paso
dejando caer el palo al pardo suelo.

No.
Entre nosotros. Todo esto cobrará sentido
si el texto me agatilla.

8 comentarios:

Loli dijo...

Tengo en mis manos el testimonio, dulce memoria etimológica del nombre y del origen. Tengo en mis dedos las palabras, en mi corazón la pólvora, en mis ojos tu mirada.

Saludos.

Horacio Fioriello dijo...

ser arengado a dejar huella de rios tinta por semejante senda, aunque volada, no es poca batalla, diría que es la guerra toda, la toma del último bastión de una ciudad en que las letras son metralla de poetas.
Abrazo querido amigo

Federico Ruibal Vázquez de Parga dijo...

Abrazo, Horacio. Abrazo gordo.

f.-

Federico Ruibal Vázquez de Parga dijo...

Loli, que te dejo atrás, no quiera dios. Es eso, sea un arma
cargada de futuro.

PACO dijo...

En este tiempo de necesidades, es el momento de arengar nuestros espíritus, gracias Fede, haces más tu con tu verso, que el soldado con la espada.

Federico Ruibal Vázquez de Parga dijo...

Está claro, Paco. Al César lo que es del César...

xd.

Un abrazo.

f.-

Felix dijo...

Vaya, ese es el testimonio, fede, de que tu poesía es solo interesante, sino excelente. No se trata de que nos rompamos la cabeza buscándole un significado a tu poesía, sino que tu poesía habla por sí sola, porque tiene voz propia.

Salud.

Federico Ruibal Vázquez de Parga dijo...

Hey, Félix, gusto de verte por aquí. Un abrazo!.

f.-