martes, 20 de marzo de 2007

Ítaca.-

Yo trato con aquello que da vida a los signos
valedor de la bruma, loco del perro, escriba,
limando entre las piedras hasta buscar la forma,
para lograr en nieve un sueño
que no cuaje.

Os hablo de este Ulises
venido de una lívida Ítaca de polvo,
notador de todos los asuntos,
maldito si no bebe, y si borracho en gracia.

Y así el día me dure, mientras aguanto turno
mientras me asiste esta mi alma mortal y delicada
en añadirle madera al barandal
-trabajo al carpintero-
que nos distrae de la febril certeza
del vacío.

(Allende en casa
penélopes de piedra
van hilando mi rabia)

2 comentarios:

Verónica Cento dijo...

Veo que volvió la inspiración, viste? ella va y vuelve a su antojo...
Lo bueno que siempre vuelve, Fede;)

Un abrazo

Buen poema che!

Federico Ruibal dijo...

Me lo tomo con calma, Vero. Pierdo los nervios, pero con calma. Me arranco los cabellos, pero calmosamente. Me tajo las venas, pero con sump cariño...

Je.

Un abrazo grande.

F.-