jueves, 11 de enero de 2007

Inocencia.-

Cándidos días de inocente juego
aparente rendición de cielo y pájaros.

La vara de los perros da cerco a mi vallado
combándome las varas que limitan del frío.

A plomo cae hoy el sol, sobre el helado patio
machacando los limbos, enturbiando la ciega.

Mi niño oscuro, ayer feliz, pende del tiempo
herido en la raiz, cortado lirio.

Sus ojillos han quedado por siempre malabiertos
bajo esa tirana sinrazón
que obliga a lo que es cierto.

Obligado a sentir, en su terror,
el eterno galope,
ese perpetuo avanzar de la tiniebla.

2 comentarios:

vuelvosiemprealsur dijo...

Mi niño oscuro, ayer feliz, pende del tiempo
herido en la raiz, cortado lirio.


Fede!
Este verso me gustó muchísimo.
¿Este poema es nuevito?

Un abrazo

Federico Ruibal dijo...

Es nuevo, sí. Nació viendo a los niños con sus Reyes.

(Te hice caso. Allá vamos...)

Federico.-