miércoles, 27 de febrero de 2008

Galope.-

Me muerden las señales. El galgo va con brío.
He percibido al alba, a filo de los dientes,
el claro olor del Orco, sobrevolando el cieno.

Los días van calando a tajo por la piel,
minutos por volar, y harán humo
ese febril tender hacia la suerte.

Por encima, la luna, bravo juez,
me mira con desdén, como a intocable.

La magna diosa, empero, ha de saber
que su luz tuve por único alimento.

Tal vez, antes de arder, goce la dicha
de cabalgar mi rojo corazón
por las sendas calladas de su círculo.

2 comentarios:

LIBELULA VIVIENTE..."Yo en resistencia" dijo...

MIRA, ME GUSTAN MUCHO TUS POEMAS...
Y ME TOMO LA LIBERTAD, CON TU PERMISO, DE ANEXAR TU BLOG AL MIO.



FELICIDADES


LIBELULA VIVIENTE

Federico Ruibal Vázquez de Parga dijo...

Claro, Libélula. Haré lo mismo.

Bico.

F.-