domingo, 23 de septiembre de 2007

Llevo.-

Llevo un sol de perros ladrando por la piel
como pájaro sin nido estibado la bronca
al carón de su banco me curvo en los testículos,
y escardo en mi aleluya, decidido a morderte.

Mis días son al grito lo que la finta al pájaro
minerales en verde, esperanzados todos,
que me brindan un ritmo de palo y zanahoria
dando su luz al ser, a pábilo, en vela
de muerto recién frío, de muerto que ha mirado,
con gesto decidido el fin de su capítulo.

Esperaba ser paciente de muchas amistades
o de una o dos ciertas, pero no hubo fortuna
tal vez fueran las causas las nubes en mi trapo
o el pez que se dispuso al viento por convite.

Así que vago al aire, rotundamente solo
por los hermosos claros que gravan mi destino
consumándome en blanco para quemar las sombras,
poniendo mi buen trigo en cruz contra tu perro,
y en el frío de los bancos, en el del sol, el de los pájaros...

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