viernes, 4 de mayo de 2007

Ayer.-

El día fatal
quedó abierta la reja;
pinta el aire desde entonces
una siniestra libertad de abismo.

Me habré quedado hambriento de más jaula,
oscura desazón
sin pecho al que aferrarse.

Que resultó mi vida el celo,
la tensa guardia
por ver, surgiendo de la tierra,
su mano aún no sepulta.

Y sí, diréis que no es de buen juicio
el esperar que la nada vivifique
a quien en verdad jamás ha muerto.

Pero dejadme a solas:
La paz del lodo
parece hoy

grávida.

2 comentarios:

Aurora de mis dedos dijo...

Federico, como pintas las hojas de otoño, en el lodo grávida su paz.
Esa sed de reja,como pájaro saltando memorias, saltando ese mismo otoño hacia atrás, para volver de esa humedad a la misma rama y poder cantar.

Un placer Poeta


Leo

Federico Ruibal dijo...

Leo, tengo todo esto abandonado, de ahí el retraso en la contestación. Un abrazo, y prometo contestarte en tu hermoso blog.

F.-