jueves, 30 de octubre de 2008

Rosa por norte.-

Rosa seguida, mi buena suerte muerta
llegada de un cielo aparte apareciste
y a quebrar mi corazón te dispusiste
entonando en mi cajón tu dicha cierta.

Mi rosa erguida, quedó la sed cubierta,
aquella tarde en el agua que me diste
oh, flor de fuego, por guía dispusiste,
rosal de llamas sobre mi carne abierta.

Y clavado en esa dicha laxa espero
el revivir del sueño en el que serte,
volver a ser tras tus párpados de acero.

Pero nunca fui animal de buena suerte:
he de cambiar mi espesura sin jilguero
por tu rosa en mi razón, rosal de muerte.