martes, 5 de mayo de 2015

Escribo con las piedras que la nave roza...


Escribo con las piedras que la nave roza, al ir tocando
contra el barbado corazón de fondo
Y está que se me viene la noche a las costillas

a jugarme con los huesos
entre el nadir y el azimut
de la mandrágora.
Que, para andar este tramo
me fué nacer vocero;
para así ir forjando
vocablos tensos, a escupir
uno por uno

Y en estas santas paso, y llevo
allí donde el viento me condene
luces de noche que lloren por los días
doradas vagalumes a ir cardando
en la finísima
línea
y que así sea
el son
senda volada
a picos
entre mis duros pájaros desiertos
que se ha ido la mano de mis días
a labios de fumar,
labios de apoyo,
y me beben
la medida
y que rodó el parao
aguas adentro. Pasó, de mar,
la playa
Jugando con la luz
del cardo, pinto
al mar
frescas cobijas

y está el basal del caos
siempre tan cerca...