miércoles, 18 de agosto de 2010

lunes, 16 de agosto de 2010

Al frente.-

Silbó la bala su mugir sombrío
detrás de la matriz, encinta,
y me afloró en mina por los lápices
la vida que no quise, y que ahora guardo
como raigón sujeto por la tierra,
un pan que es miga al hambre
de un ser sin dentadura.

Hizome falta quedar
a hilo de perderme
para encontrarle silbo,
y hoy
cuanto que menos grano me aguarda en la ampolleta
más me abruma el galgo ciego,
el loco,
el solo que bien corre,
el incansable.

así que brindo al tiempo que me reste
esta aleluya;
vaya mi rezo al caso de las nubes,
al fulgor solemne
de los limbos,
paño de brillo al sol, y grano a la cosecha,
por tomar de su ración todos los días,
del besar amarillo
de las tardes,
y gastar de esta limosna al frente de las rocas,
al frente de la sal,
en el mar, en los rompientes,
por debajo de las olas,
sabio buzo.

Y el magno sueño se cubra de sentido
y la palabra, lozana en rara nieve, cuaje,
y quede a la postre para el goce
o como inocuo mal sin importancia alguna,
aleve orden, opaca deficiencia, romo extravío
de lunático sin mal, errante iluminado
sin armas de decir y sin peligro,
barato de encerrar, sin reja ni paredes, sin portón,
sin ligas en el catre que anudar, ni cuerda guardia.