martes, 2 de febrero de 2010

Al cabo.-

Hacia el profundo piélago remando
solitario Odiseo.

Al cabo la soledad mutó en hermana,
el llanto en mi cubil.

Es el frío solidario
azul brebaje.

Nada da luz a mi noche grande
la luna quedó atrás, último faro.

Esta tos que el pecho aloja
es voz que me acompaña.

apoyando el afán en terca espera:
alguien cabrá en la infinita costa.

Mas allá de las aguas de un mar deshabitado,
años en boga sobre el azul tonante.

Que de soñar con Ítaca, y con soles de mi abrazo,
mi pluma está muerta, el cielo ha encanecido...
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