martes, 29 de abril de 2008

Sino.-

Tu vientre
es curva bajo llave
arma cargada que mata al homicida.

Tal es la sumisión
de mi espíritu en carne.

Los soles que me envuelven
son juras de dolor para el martirio.

Es de esperar la vuelta de las voces
han de venir las tardes de sepulcro.

Tal es el juego
apéndice impotente
tendido hacia tu estrella.

Sino de Tántalo
paz ante los ojos,
la boca que no alcanza.

Que no te alcanza.

jueves, 10 de abril de 2008

Qué no habrán bebido.-

Qué no habrán bebido todas mis comadres
si dejaron este rompiente de sed contra los belfos
qué no habrán visto mis finados
mis buenas fuentes, mis carísimas tormentas,
para lloverme tan menudo por los campos
y de los robles, de las claras lilas,
de la salvaje hierba,
en el centro del páramo talludo, hacer mi casa.

Así crecí, hombre, blando, hombre
sobre todas las cosas, que se busca
hombre sobre la fuerza, hombre, y débil por principio,
amante en el dolor, buen donador de manos,
pasto de la belleza, tonto del capirote,
maltenido de todos, hombre en el barro, paria.

Y de cien vidas mejores esta escogerla,
antes el que ha de morir que el que dispara,
arrastrándome por dar en letra el testimonio
de lo que la luz nos dona en cada ocaso.

Así, en tanto que brava, sorda, inútilmente,
me tajo de la piel,
queden estos textos, inútiles discursos,
como la voz de un hombre que, rendido,
nos dona su derrota,
pilar que ya no sirve
de alguna paz futura en la que ya no creo,
y que es aquella, plena, rica, humana, única
victoria posible.

miércoles, 9 de abril de 2008