martes, 29 de abril de 2008

Sino.-

Tu vientre
es curva bajo llave
arma cargada que mata al homicida.

Tal es la sumisión
de mi espíritu en carne.

Los soles que me envuelven
son juras de dolor para el martirio.

Es de esperar la vuelta de las voces
han de venir las tardes de sepulcro.

Tal es el juego
apéndice impotente
tendido hacia tu estrella.

Sino de Tántalo
paz ante los ojos,
la boca que no alcanza.

Que no te alcanza.

1 comentario:

Olga Guadalupe dijo...

Espléndido, como todos tus poemas. Una fusión muy difícil y muy bien entendida de clasicismo con modernidad. Cuanto más los leo, más me gustan.

Y luego están todas esas coincidencias...

Y el asombro, O.