viernes, 30 de marzo de 2007

viernes, 23 de marzo de 2007

Esperanza.-

"Y, sin embargo, estabas para el amor formada"
F.G.Lorca, ELEGÍA A DOÑA JUANA LA LOCA.




Va a ser cosa de ir utilizando
día por día el verano del abrigo
con el cesto rotundo de la nieve
blanco de frio dorándome las lunas.

Y es que fuera que ya se me ha olvidado
la suerte que es la vida
tantos años pasados en barbecho
a varado navío, en flor de piedra.

Era evidente, la existencia no iba a ser tan fácil
como quiso mi muerte en el origen
condenado a vivir solo, a cuerda de ir callado,
tan de largo mi día, a lomo y cruces
y sin hablar conmigo.

Al cabo
tan sólo el frío extendió su mano buena
si me habré calzado de amor entre el dosel
cercado en pardo viento
y el tonto paje que montan mis costillas.

Mas, ay, quizá quede sabor
quizá se vuelva el agua
y aquella seda en rosca de la muerte
no aquilate quitarnos el abrigo.

martes, 20 de marzo de 2007

Ítaca.-

Yo trato con aquello que da vida a los signos
valedor de la bruma, loco del perro, escriba,
limando entre las piedras hasta buscar la forma,
para lograr en nieve un sueño
que no cuaje.

Os hablo de este Ulises
venido de una lívida Ítaca de polvo,
notador de todos los asuntos,
maldito si no bebe, y si borracho en gracia.

Y así el día me dure, mientras aguanto turno
mientras me asiste esta mi alma mortal y delicada
en añadirle madera al barandal
-trabajo al carpintero-
que nos distrae de la febril certeza
del vacío.

(Allende en casa
penélopes de piedra
van hilando mi rabia)

viernes, 16 de marzo de 2007

domingo, 11 de marzo de 2007

A Nacho Otero (en la publicación de su libro “Perdidos en la batalla”)

Vuelven hoy los recuerdos, de tu mano. Vuelven
a cercén, a hueso, a carne de los labios,
no ceja en su razón el eco, diente de hacha
tan mordedora como de costumbre...
¡y qué de blancos, al sol, se gritan nuestros muertos
por plaza de cenar, pidiendo sitio!

Y que fue por tu visita de amigo no olvidado...
fue el juego de tu trasgo no muerto no hace mucho...

Démonos prisa, Ignacio, apuntálate al velo
hilvana del costal del hielo nuestros hilos
y desata desayunos en Víctor de la Serna
y las frescas mañanas de tórrido verano
con bocabajo de copas, con las mesas y el barro
en fuga y a volandas.

Nacho. Mi vida, al final, no fue contigo, Nacho.
Y qué de brava se me pinta tu ausencia en el café,
que me encrespa
mi bol de desayuno
¡rauda, veloz, fatal, no demoró la muerte
para ponernos sitio!

Por ello hoy y aquí tiro de línea
como suele decirse
y sueño con que el sueño nos reúna
del acre en letras la marra soledad:
fla tuya fija al blanco
la mía en hundimiento.

Así, mientras la terca se distrae
perdida en su batalla
con lazos de señuelo, con armas de jugar, a mano abierta,
coseremos nuestras velas de contar
y pare el galgo, y de alguna forma extraña
se rasgue en nuestro lado del páramo el cristal
y el viento, que se me vuelve siempre de vacío
se apiade de nos, y nos allegue...

Tù.-

Bajaste del jardín, abierto pájaro,
derramando una lluvia de cremas a los gritos
y mis plumas de volar, al punto,
colgaron de tu boca
como acordes que asistieran
a tu suelta en mi pecho.

Grávida maestra, has sido desde entonces
el mantra repetido

aquella sacia tuya me llevó a revuelo.
Bendito el día

en que escuché el rumor de tus pasos acercándose
pues aquel rumor habría de quedarse

-guardesa de razón entre mi infierno-
asistiendo, en gracia,

a nuestra pira de limones encendidos.

Así, deseo
que la gloriosa suerte se mantenga,

y que bien corra tu abeja entre mi vuelo
porque pueda poner en alas
de aquella miel tan tuya
que ha ido dejando, sobre el fondo sombrío de mi saco

tu dibujo sabio de labios y locura.

Paisaje.-

Enclavado en mi hálito de vida
voy de camino por la cuesta abajo
ignorando el dolor de ese badajo
que dará la tonada de partida.

Disfrutador del sol, nada lo impida
¡ventanillas abiertas cuando viajo!
arrojé las cortinas al atajo
para ver el rugir de la crecida.

Y si hubo un tiempo en el que en dios creía
es láudano que exije vasallaje:
a una ninfa encomendé mi guía.

Mientras traza la línea el carruaje
saboreo el azúcar de su fruta
en mi dicha hogareña de salvaje.

sábado, 3 de marzo de 2007

El hallazgo del párrafo.

Magnífico ejemplar de una raza apta para la vida guerrera y montés de las épocas feudales, se consumía miserablemente en el vil ocio de los pueblos, donde el que nada produce nada enseña ni nada aprende, de nada sirve ni nada hace.

Emilia Pardo Bazán, Los Pazos de Ulloa.




Como en este momento (ejem...) no estoy leyendo ningún libro, tomo prestado el de la página 123 de la actual lectura de mi mujer, la sin par Loli. El párrafo quizá se comente a sí mismo...

jueves, 1 de marzo de 2007

Rosa de Tangencias.-

A veces no me sirven los azules del verano
y no llegan de recibo la canícula y los perros,
son días raros, espasmos de este trote
que me trago sin sed, como un jarabe.

En esa tesitura, acodándome en las lágrimas,
escribo como alguien que derrite razones;
velado por el sol, devoro en pena
las claras de esta vida.

La causa habrá de ser,
supongo,
aquel eterno y pesado lazarillo
que recrimina a dios su servidumbre.
Y al que yo ayudo, claro es, pues visto de conciencia,
a cóncava vacía, clava en mano.

Así que usted no se moleste, entonces,
por la razón sencilla de que el verso no está claro
y me suelte al barro los soles y la tarde.

Pues no habrá de serle larga hora:
la causa probablemente estribe
en que nuestro viejo mundo conocido, grave enfermo,
esté por darse al cabo.